¿Elegir calefacción?

Vie, 11/20/2020 - 17:30

Un sistema de calefacción que se adapte bien a nuestro hogar es la mejor elección para hacer de nuestra casa un espacio cómodo y agradable, especialmente durante los meses de invierno.

Pero, a veces, elegir entre todas las opciones de calefacción que hay a nuestro alcance, puede hacer complicada la decisión de elegir la que más te conviene. Por eso, hoy vas a saber en qué cuestiones has de fijarte en tu casa para decidir un sistema de calefacción idóneo, qué ventajas e inconvenientes puedes tener con cada uno de ellos y qué usos vas a poder darle.

En primer lugar, podrías pensar que, a priori, todos los sistemas de calefacción pueden acoplar bien en tu casa, pero si te paras a reflexionar, no es lo mismo que vivas en una zona fría que con un clima suave, como no es lo mismo que tengas pocas habitaciones en casa en las que instalar calefacción que muchas.

También piensa en las medidas de tu casa y de cada una de sus estancias; del tiempo que pases habitualmente en tu hogar y, por supuesto, del presupuesto que tengas para la instalación de la calefacción, el coste de mantenimiento que ésta pueda tener o si estás dispuesto a hacer obras o no en casa (en caso de que el sistema de calefacción que más te convenga lo necesite).

Así pues, una vez hayas pensado en todos esos aspectos, el siguiente paso es elegir la calefacción en función del tipo de combustible que se necesita para dar el calor. Puedes elegir entre varios tipos:

                                    Radiadores de gas

                                        

Son los más utilizados en la actualidad. El propio gas natural o gas ciudad es el que se usa para calentar el agua, a través de calderas de condensación que, por medio de un circuito interno distribuyen el calor a los distintos puntos de la casa de forma homogénea a través de radiadores.

No resulta un sistema caro en las facturas y genera un bajo nivel de emisiones contaminantes de CO2 y óxidos de nitrógeno. Pero su instalación necesita de mayor coste que las calderas tradicionales.

                                    Suelos radiantes

                                        

Este tipo de calefacción se adapta perfectamente a la energía solar térmica y es la que menor consumo produce. Además, es el sistema más saludable y el más compatible con las energías renovables. Pero, el inconveniente es que para instalarlo vas a tener que hacer obras en casa.

El suelo radiante está formado por una red de tuberías que se reparten enterradas por debajo del pavimento de la casa. La temperatura a la que el agua fluye por dentro de estas tuberías es moderada, de 35 a 45ºC; diferente de los 70 – 90ºC que alcanza en los sistemas de calefacción por radiadores.

Al distribuirse el calor a través del suelo, se consigue la temperatura ideal y de forma gradual para el bienestar de las personas, creando esa agradable sensación de que los pies están calentitos y la cabeza fresquita.

                                             Pellets

                                      

 Se trata de una energía renovable que se obtiene con materiales orgánicos y hacen funcionar estufas o calderas. Las estufas suelen servir solo para generar calor y liberarlo a través de un ventilador, por lo que solo calientan el espacio o lugar donde se colocan.

Por su parte las calderas lo que consiguen con su combustión es producir agua caliente que alimenta un sistema de radiadores. Las calderas son menos económicas que las estufas, pero ambas llevan incorporadas unas tolvas donde se meten los pellets.

La calefacción por biomasa es un sistema muy limpio y respecto a su mantenimiento necesita de menos limpieza que el sistema de leña, ya que produce menos cantidad de ceniza.

Este sistema de calefacción se suele instalar en viviendas residenciales o unifamiliares grandes, ya que ocupan más espacio que otros sistemas de calefacción.

                                 Radiadores eléctricos

                                       

Su instalación es muy sencilla, ya que solo van conectados a un enchufe, lo cual hace también que apenas tengamos que realizarles mantenimiento. El calor se produce casi instantáneo y la temperatura puedes regularla.

Es una opción bastante asequible al bolsillo, pero eso sí, las facturas de luz van a ser elevadas en los meses de más frío.

Otro inconveniente que tienen es que su capacidad no les permite calentar espacios muy amplios, porque el calor que generan no se irradia a gran distancia.

                                 Estufas de queroseno

                                       

Las estufas de parafina, también conocidas como estufas de queroseno o kerosene, no son demasiada usadas en la mayoría de países, aunque siguen teniendo un enorme protagonismo en algunos países de América del Sur, donde las rentas por habitantes son menores, y no permiten el acceso a una de las nuevas estufas de pellets o de estufas de gas. La gran ventaja de este tipo de estufas es sin duda alguna su precio, muy reducido frente a la mayoría de otras estufas.

Además resultan perfectas si necesitamos transportarlas, para dar calor a varias estancias o si solo las usamos durante pequeños espacio de tiempo, debido a su reducido tamaño. Su combustible, la parafina, tampoco es un problema para ningún usuario lo cual es otra gran ventaja.

                                     Aire acondicionado

                                         

 Las instalaciones por conductos o las máquinas de aire acondicionado pueden generar aire caliente o frío, por lo que son un sistema que se puede utilizar tanto en invierno como en verano. Disponen de un mecanismo Inverter, que las hace muy eficientes y, además, permiten ser instaladas de forma individual en aquellos espacios donde necesites calor adicional, o en toda la casa, mediante una preinstalación de obra.

Este tipo de calefacción proporciona calor al instante y es aconsejable si vives en una zona donde el clima es suave. Sin embargo, tienen como inconveniente que el aire que tiran es muy seco y el consumo eléctrico muy elevado.

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