Vacaciones privadas, por favor

Sáb, 06/06/2020 - 18:10

Carlos E: Vallejo.

La individualidad, la familia, la exclusividad se han potenciado más después del “Confinamiento”. La gente en la medida de sus posibilidades intenta huir de la masa, del tour operador, del viaje organizado.

El primer escollo estas vacaciones son los aviones. Existe un lógico miedo a convivir dentro de en un especio cerrado, con un circuito manual de ventilación mecánica del aire. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) tras un estudio informal realizado con 18 importantes aerolíneas, entre enero y marzo, solo se identificaron 3 episodios sospechosos de contagio durante un vuelo. Todos ellos fueron contagios de pasajeros a tripulación. A ello hay que añadir otros 4 casos de contagio de piloto a piloto, si bien esta transmisión podría haberse producido antes o después del vuelo (incluyendo escalas). Es importante resaltar que no se produjo ninguna transmisión de contagio entre pasajeros.

El miedo es temeroso y durante estos meses la cantidad de información incorrecta que ha circulado por los medios ha sido tan abundante, que como dice el dicho “ Virgencita, que me quede como estoy” que mejor me voy de vacaciones en mi propio coche, con lo que los destinos larga distancia o los archipiélagos que exijan vuelos, lo tendrán más complicado.

En cuanto al habitáculo, los hoteles son los principales perjudicados. Ya llevaban una bajada importante de popularidad entre los turistas antes de la pandemia y ahora en la etapa de convivencia con el  “covid” es uno de los sectores menos atractivos y con menos futuro a corto plazo.

Toda esta bajada hotelera, es recogido por el “turismo vacacional”, las casas de temporada,  los agroturismos o las casas de pueblo de toda la vida, ya que tienen, privacidad, exclusividad, seguridad, que es lo que el cliente busca ahora y que se quedará en el tiempo.

A esto añadimos la oferta complementaria de la hostelería. España era un país de bares, de barras, de contacto. Donde la tertulia es un don divino que alarga los mejores momentos de nuestras vidas.

Hace ya años en un viaje a Nueva York, observe como es la ciudad reina del “Take a Way”, me lo llevo absolutamente todo, desde el desayuno hasta la merienda. Compro y me voy. Consumiendo como un perrillo apretado en la esquina de una calle, frente a el ordenador del trabajo o en un parque de la calle.

Ahora va a costar mucho las concentraciones dentro de los locales, salvo para lo estrictamente necesario.

La tendencia se llama “Amazon” para todo, si se puede, o privado por favor.

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