Incertidumbre inmobiliaria

Dom, 06/28/2020 - 20:14

Carlos E. Vallejo.

El trimestre Abril-Junio será el peor de la historia dela economía española, con un desplome del 86% de la inversión y con tan solo 200 millones de operaciones inmobiliarias en todos el país, según un estudio de JLL.

Ahora a corto plazo empieza una temporada totalmente atípica, donde nuestra primera industria, el turismo augura muy malos resultados. Se están reformando hoteles, que debían estar abiertos. Llegan trabajadores de la península que se deberían haber ido en Abril.

 Todo es nuevo, todo es diferente. El precio de venta ha bajado en torno al 10%, pero no se ha desplomado y el sector del alquiler ha sacado un gran número de inmuebles al mercado. Según la consultora Rein-Re durante las dos primeras semanas de confinamiento, se registró una fuerte caída en el número de activos publicados ocasionado por el cierre repentino de las agencias inmobiliarias y la excepcionalidad de un panorama incierto.

 Una vez superado el ‘susto’ inicial, el mercado de alquiler permaneció congelado durante varias semanas hasta el inicio de la Fase 0 el 4 de mayo. Fue entonces, con la apertura de las agencias inmobiliarias, cuando los portales inmobiliarios comenzaron a registrar un importante incremento de producto de alquiler.

 Como novedades de la demanda destacaría un mayor interés por el entorno rural, que antes no existía, en cuanto al alquiler de temporada y los ciudadanos de nivel alto buscan casas de pueblo o en la costa para disfrutar de sus vacaciones, ya que lo poco que queda de la clase media y trabajadora, no disfrutará de vacaciones este año, reservando el dinero para lo que puede venir con el cese de los “ertes” y las oscuras previsiones de desempleo, que las sitúan en niveles similares a la pasada “guerra civil española”.

 La inversión sigue completamente estancada, no se visa prácticamente nada de obra nueva y los bancos están más preocupados de gestionar las moratorias de las hipotecas que plantearse la concesión de nuevos créditos hipotecarios.

 Es un mundo de incertidumbre, donde la inseguridad laboral y económica ha provocado una merma de la demanda de compra de primera vivienda por un alquiler de larga duración.

 En el caso del turismo vacacional, junto a los hoteles será un desastre de temporada, donde deben estar pensando en poder comercializar el periodo Noviembre-Marzo en un escenario de mercado completamente diferente, donde se valorará la seguridad, la privacidad. Las tornas han cambiado a corto plazo, el turista NO quiere hoteles, quiere pisos y casas privadas.

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